Mostrando entradas con la etiqueta Apariencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Apariencias. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de abril de 2011


La Semana Santa

( Y sus Apariencias... )


Era un lluvioso atardecer de Jueves Santo. El hombre, tumbado sobre el sofá, mano sobre mano y sin apartar la mirada de aquella empañada ventana –que apenas dejaba ver lo que ocurría en la calle–, le dijo a su sexagenaria hermana:
–No perdamos la fe. Ya escampará…
En el transistor, una jovencísima voz femenina acababa de anunciar intensas lluvias durante el resto de la jornada.
–¡Por mi Macarena!, exclamó lastimosamente la mujer, llevándose las manos a la cara y dejando caer, involuntariamente, un violáceo rosario sobre la alfombra.
Minutos después, la acongojada voz de un maduro locutor hacía oficial lo deseado por nadie: “Hermanas, hermanos andaluces: como no ocurría desde 1933, La Madrugá se suspende indefectiblemente…”
La hermana del hombre, como cepillando el piso con un caminar desganado, enfiló por el pasillo y se fue a perder entre fogones y cacerolas.
El hombre se puso de pie. Con gesto decisivo y puño mediante, limpió el cristal. El Barrio de Triana, desdibujado y semi desierto, le ofreció retazos de sus casi 50 años recorriendo aquellos laberínticos espacios. Giró la cabeza y miró por el pasillo. Aguzó el oído y pudo escuchar nítidamente el sollozo de la mujer en la cocina. Entonces, una sonrisa que le resultó imposible disimular se le instaló en el rostro, a modo de malévolo arrebato. En tropel, las añoranzas y el desasosiego atravesaron el desnivel del marco de la ventana y le sacudieron el frío que gobernaba su cuerpo. Nítidas, las imágenes refulgieron: el neón y la candela, el lila y el granate, el terciopelo y la seda, las guirnaldas y el brebaje. “Las lentejuelas, las lentejuelas…”, repitió vesánico, como inmerso en un trance o preso de una ensoñación.
Miró hacia el encapotado cielo y éste le hizo un guiño en forma de descarga eléctrica. Se apuró en recoger una cazadora; comprobó el contenido de su cartera y dio una voz a su hermana avisando que no venía a cenar. Cerró la puerta y sus primeros pasos en la calle tropezaron con un gran charco. Con el doblecillo de la cazadora se cubrió hasta las orejas y se echó a correr buscando la periferia de la periferia. Tropezó con caravanas de mustios y ensimismados fieles que se dirigían al interior de los templos. Durante breves minutos se dejó arrastrar por una de esas mareas humanas. De pronto, una mano se alzó llamándolo. Ralentizó la marcha y unos brazos viriles y musculosos lo recibieron, envolviéndole la espalda el tiempo suficiente para exiliarlos de la caravana.
Solitarios, enfilaron por una ancha calle y, sabiéndose completamente empapados, echaron a correr rememorando reñidas contiendas de púberes. Atravesaron un solar en el que moría aquella calle y se perdieron tras unos muros derruidos. A tientas, fueron haciendo pie por un larguirucho pasadizo repleto de escombros. Cómplices, se cogieron de la mano para sortearlo. El corazón les latía en una imperfecta cadencia a través de la cual avizoraban el momento en que sus cuerpos pellizcarían el fugitivo placer de cada noche de jueves. Un par de metros antes de que la penumbra del pasadizo fuese engullida por la luz de las farolas de una glorieta contigua, apoyaron sus espaldas en una verja de madera. La torrencial lluvia que azotaba las techumbres parecía adscrita a emitir un ruido que se les antojaba intrascendente. Todo lo demás era silencio. Un silencio poco habitual. Un silencio que les puso nerviosos, aprehensivos. Sin despegarse apenas, avanzaron dos o tres pasos y se entre asomaron. Aquella reciente aprehensión resultó del todo premonitoria cuando el dispar taconeo de cuatro mujeres se vino hacia ellos o hacia un taxi que, providencial, surgió de la nada y las rescató del diluvio. 
Incapaces de resignarse, cruzaron aquel río adoquinado y se perdieron en un infinito y memorizado zigzagueo a través de angostas callejuelas. Declararon acabada la travesía sólo cuando, exhaustos y jadeantes, se miraron a la cara y buscaron en un abrazo hambriento y descomunal todo el calor que habían ido a buscar hasta allí. De ese modo permanecieron largos minutos, guarecidos bajo un frondoso árbol ubicado justo enfrente del “Divinas”, aquel club de alterne clandestino que, paradojas mediante y, por vez primera desde 1933 en Jueves Santo, no abrió las puertas a sus fieles parroquianos, para desgracia y lamento de Pepe y Manolo, dos inseparables amigos, dos cófrades de lo pagano…


( Claudio Olivos - Abril 22 de 2011 - San Miguel, Santiago de Chile )

lunes, 25 de octubre de 2010



Pensamientos Fallidos IV )*

" La Amistad ( Primer Ensayo Teórico ) "


"La Amistad es una Puta que habitualmente se disfraza de Monja.

Una Monja, ni Puta Idea tiene de Disfraces,

aunque, lleva por Hábito eso de decir que sólo tiene

un (1) Amigo y que con ello se basta y se sobra...."



(( C.O. Mediocre Pensador Kazajo-guatemalteco ))

( Claudio Olivos - octubre 16 de 2010 - San Miguel, Santiago de Chile )


miércoles, 2 de julio de 2008


" Poemas de los Bajos Fondos )

( VINCENT van GOGH - "Backyards of old Houses in Antwerp in the Snow" - Antwerp, Belgium - December 1885 )


I. " Ajuste de Cuentas "

Hay carne para todos los hambrientos en los prostíbulos.
Jadeantes escaleras de caracol, pasillos güitreados.
Desvencijadas puertas apuntaladas con Etiquet en tubo.
(Hay para los pitucos lavatorios y catres refractarios).
Cómics de la Bolocco horrorizada junto a Menem desnudo.
Vidrios rotos en las ventanas con cagarrutas, patas de gallo.
Hay en el techo grasientas asas de ventiladores en desuso.
Olor a naftalina, tráfico de purgas, oraciones y rosarios.
(Penthouses, nudos de corbata y pastillas para los brutos).
Hay lágrimas de cocodrilo, gentilicios enkamasutrados,
Tarifas flexibles, rictus y muecas, miel aviesa en los labios.
Enormes pechos: operados y naturales: para todos los gustos....
Hay entrepiernas sudorosas empolvadas con Talco Marcelino.
Sexos oscuros, lácteos, tiernos, cuyo Punto G es una campana.
Ladillas- babosas- liendres- polillas- pulgas- chinches- golondrinos.
Y hay jadeos falaces incitando chorreos precoces, prontas pagas.
Responsable de ese chupar de tetas que desvalija los bolsillos,
Es ese neón chirriante que estornuda en Ismael Valdés Vergara.
O los gatos del gran Payo Grondona, esos gatos mapochinos.
O la mujer en casa que peina bigote y que va toda destartalada....

Una tarde, uno que fue mi amigo cayó redondito en la centenaria trampa.
Uno bien choro que usa Axe y que prende fósforos con los dientes.
Uno al que una que es mi vieja amiga no le quiso perdonar la fianza.
Uno que no se resistió al "mientras yo te la chupo tú me los muerdes".
El muy desgraciado se creyó billete y a ella la creyó moneda.
Baboso, sucumbió a la infernal sonajera de joyas de la China.
Fuera de sí metió mano antes de subir. Lo hizo en plena vereda.
Cuando la sacó ya había eyaculado su tiesa e impaciente tripa.
Empelotas y tumbada en el catre, a mi amiga le entró la malicia.
Y le hizo una indolente paja a dos dedos sin conseguir que se le endureciera.
Usó el tiempo de sobra hojeando la Cosas y llamando a mi oficina,
El pobre diablo roncó en el modo conferencia del teléfono su ridícula escena....
Ella fingió en la despedida arrumacos del tipo: "¡Qué larga y gruesa la tienes!"
Él compró la moto enseguida: "Gruesa pa’ que roze y larga pa’ que llegue".
Ella negoció la noche completa ofreciendo de yapa un griego made in Recoleta.
Él volvió a empelotarse confiado en volver a comportarse como toda una fiera.
Mi entonces jefe sucumbió buscando el Punto G en el ombligo, en las orejas.
Se durmió graduando su ignorancia, sin poseerla. Al rato rodó escaleras abajo....
A eso de las siete despertó sobresaltado bajo el neón. En la misma vereda.
Allí, donde horas antes metió mano, ahora le metía mano y lo lamía un gato.
Tanteó su billetera vacía y descubrió sendos agujeros en la suela de los zapatos.
Y en el cuello de la camisa el sebo de cuarenta días y sus noches respectivas.
Sin éxito intentó cerrar la bragueta de unos bluyines que tampoco le pertenecían.
Creyendo pasar piola, así se presentó en la pega el día que el culo le volaron.
Esa misma noche, como cada viernes nos emborrachamos en un tour por Bellavista
Mi amiga Vania y yo reímos como cabros chicos con esta crónica del ahue'ona'o
....
                             

( Claudio Olivos - Marzo 12 de 2003 – Santiago de Chile )


II. " Por la Vista "

Una felina cincelada que destella fulgor
Envuelta en un rojo que la ciñe furioso
Y subida a quince centímetros de tacón
Se desplaza entre una turba de babosos.
 Ávidas y lánguidas, las miradas enceguecen
Un contoneo resuelto resquebraja las baldosas
Su telúrico desdén, su desprecio le previenen
En sus lentejuelas rebotan piropos y palabrotas.
 Intempestivo, un automóvil galáctico y esbelto
Se detiene junto a sus pasos. Un hombre bronceado
Asoma el perfil de su chequera más apuesto
El objeto del deseo sube y se alejan muy despacio
El tumulto se paraliza y observa boquiabierto
Más de lo mismo hacen desde arriba los pájaros....
 Inmerso en mi rutina me distraigo observando la escena
Como cada tarde, mato los minutos desde el estratégico balcón
Al cabo de una hora echo a caminar hojeando mi agenda
Y sin dejar de acordarme del rostro de ese afortunado ganador.
Es exactamente ahora, -supongo- cuando desbordada ya la sangre
Y drogados los sentidos en el oxigenado pelo que despide patxulí
El momento en que la doctorada feladora consigue que estalle
En su boca experta el espeso epílogo del aristocrático frenesí.

Es cuando el ejemplar y cegatón ciudadano de Vitacura
La monta sobre sus piernas y hurga bajo el vestido de maniquí
Un segundo falo le apunta a la cara para que descubra
Que en cuestión de nada y en clave láctea lo peor está por venir
Que será demasiado tarde para que eso y su vómito discurran
Sin manchar foto de familia, caja de cambios, chequera y compacdís....


( Claudio Olivos - marzo 31 de 2003 - Santiago de Chile )

Nota: Con estos dos poemas (si a alguien le parece que no lo son diré dos cosas: primero: por suerte, la poesía, en muchos aspectos se ha democratizado al punto que gente como yo, se pueda jactar de escribirla. Es, le pese a quien le pese, soberana y libre.... Segundo: para mí, son poemas y aquí, en este sitio, con eso basta....) he querido dar inicio a una recopilación de poemas urbanos escritos en Santiago de Chile, entre 1988 y 2003....
Les he llamado de los bajos fondos porque de allí son. Son el fruto de mis andadas, de mis huídas, de mis pseudoreportajes; y son el fruto de haber conocido a personas-personajes de un valor inconmensurable. En cierto modo, y es lo que importa, estos poemas, son ellas y ellos. Estos poemas son para ellas y ellos....
.... Y son para quien tenga a bien comprenderlos en su esencia. Espero que les gusten o que os gusten....
Nota de la nota: Los restantes, poco a poco irán apareciendo. Eso en la medida que mis pesquisas y las de mis colaboradores lleguen a buen puerto....