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miércoles, 24 de septiembre de 2008


" Palomar de roedores "


—Pero señor... ¿Qué hace?
—Lo que ve... ¡Matar palomas!
—¡Qué animal!
—¿Animal? ¿Yo?


Son las 8 de la mañana de un viernes de abril en el Parque Forestal. Imberbes rayos solares cruzan el follaje arbóreo hasta alcanzar una especie de plazoleta enclavada en el ombligo del parque. Curiosos, esos rayos parecen fotografiar una dantesca escena protagonizada por decenas de palomas que se retuercen, que se sacuden envenenadas. La habitual impoluta estampa de aquel escenario es afeada por mendrugos de pan esparcidos, sin ton ni son, en todo su ámbito. Un sexagenario hombre, de garbo elegante y finos modales, ocupa uno de los bancos carcomidos por las termitas y por los desmanes de Cronos. El colorido y estilo de sus ropas —chaqueta de nobúk marrón, polera verdeagua, pantalón crema y zapatillas blancas— difieren de su aura lúgubre y apática. Entre sus piernas sostiene una bolsa de papel, desde la cual extrae los mendrugos que arroja en rededor, convocando más y más palomas. Éstas, hambrientas y desaprensivas a partes iguales, nada más entrar en contacto con las ofrendas del hombre, sienten cómo sus picos son quemados por el veneno...


—Es una locura lo que hace...

—Locura es dejarlas vivir y que...
—Diría más bien que es un delito...
—¡En absoluto, señor! Usted ni sospecha lo perjudiciales que son para la salud del hombre, para el progreso, para...
—Señor, son seres vivos. Como usted. Como yo...
—Le insisto. ¿Sabe que transmiten peligrosas enfermedades? ¡Enfermedades infecciosas y letales!
—¿Ah sí? Y podría decirme ¿qué enfermedades?
—Por ejemplo... El virus... esteee... El virus... Ese virus que viene del campo. El que transmiten los ratones colilargos. ¡Lo tengo en la punta de la lengua!
—Usted dirá. ¡Que hable el experto en la materia!
—Le ruego me dispense. Hay términos que a mi edad resbalan de la memoria. Sobre todo los de carácter científico. ¿Sabe el nombre del virus al que me refiero?
—¿Qué siente?
—¿Perdón?
—Eso. ¿Qué siente al hacerlo?
—¿Hacer qué?
—Pues, ¡matar palomas!
—Orgullo y satisfacción, ya que no mato en vano. ¡Salvo vidas humanas!
—¿¡Qué cosa!?
—Aplico una lógica elemental...
—Que consiste ¿en?
—Elegir.
—¿Cómo así?
—Elijo preservar nuestra especie.
—¿Nuestra especie?
—Así es. La humanidad corre peligro. Usted parece ser una persona culta. ¡Me imagino sabe de lauchas, ratones, guarenes! Según sus conocimientos, dígame, ¿para qué sirven?
—Esteee... No sé. Deben servir para... Déjeme ver... Para...
—No perdamos el tiempo ¿Don...?
—Gabriel. Gabriel Palominos.
—Entonces, Gabriel... Dígame: ¿de verdad quiere enterarse por qué lo hago?
—Es lo que averiguo...
—Los ratones inspiran dibujos animados, le llenan los bolsillos a los herederos del Señor Disney... Eso en un sentido lúdico. Los únicos ratones decentes son los de laboratorio y, aunque son artificiales, como de peluche, reconozco que cierta utilidad tienen. No obstante, ¿sabe?, en un sentido doméstico no le sirven ni a los gatos. Los gatos de hoy sólo comen pellets. Y es que la inmensa mayoría de los ratones repulsan. Destruyen y corrompen lo que tocan, huelen u orinan...
—Y transmiten enfermedades infecciosas y letales...
—¿Ve cómo nos vamos entendiendo, Gabriel?
—No lo creo... ¿Don...?
—Toribio. Toribio Cuéllar. Siguiendo con lo nuestro, respóndame una cosa: ¿ha matado alguna vez?
—¡Pero qué pregunta la suya! ¡Por supuesto que nunca!
—¿Mujeres?
—No.
—¿Palomas?
—¡Qué absurdo!
—¿Palomas?
—Ya le dije...
—¿Ratones?
—Tampoc... Esteee, sí. Da la casualidad que he matado a un guarén
hace algunos meses...
—Ve? No le dije que nos vamos entendiendo. ¿Cómo fue eso? ¡Cuénteme!
—Ocurrió en una oficina. El animal aparecía, hurgaba, roía, escapaba. A las mujeres las tenía histéricas. Un año entero de sustos e intrigas con todo el mundo pendiente de las alcantarillas...
—Interesante. ¿Y por qué lo hizo? ¿Lo obligaron?
—En absoluto. Fue voluntad propia. Ahora, ¿por qué lo hice? La verdad, hasta ahora nunca he tenido ocasión de hablar de ello con alguien ni de analizarlo por mí mismo...
—Acaso lleva el instinto y no lo asume...
—¿Instinto? ¿Qué instinto?
—El del asesino. El del que gusta matar...
—Oiga, Don Toribio... ¡Usted está...
—¿Loco? ¿Y usted? ¿Acaso no lo está? Mire nada más a su alrededor. ¿No está loco también ese barrendero que comparte su desayuno con los perros? ¿Y esos que se besan mientras fuman marihuana? ¿Y ese oficinista que se detiene a escuchar el trinar de los pájaros? ¿Acaso no estamos todos locos? Ahora bien, aún no me ha respondido, Gabriel: ¿por qué lo hizo?
—Ahora que lo pienso, creo que fue algo fortuito. Condiciones anormales diría yo...
—¿A qué condiciones anormales se refiere?
—La estúpida necesidad de hacerme notar, supongo. Quería llamar su atención. Que hablara de mí siquiera por un día. Sentirme importante...
—¿Una mujer?
—Así es. Quise impresionarla. ¡Qué bruto!
—¿Lo consiguió?
—¡Claro que sí! Acerté un pleno. Por poco no aparecí en los noticiarios. Supieron hasta en la Municipalidad. También se enteraron el diarero, la verdulera, los repartidores de gas, la gente del Manpower...
—Vaya acontecimiento...
—Y es que nadie se atrevió, Toribio. Ninguno de los varones: ni los famosos por sus bravatas, mucho menos los cobardes; ni los que ganan mucho dinero ni los que ganan poco; ni los trabajólicos ni los sacadores de vuelta... ¡Nadie! ¡Nadie! ¡Nadie! ¡Sólo yo!
—A juzgar por su entusiasmo se trató de una experiencia intensa, sospecho que hasta agradable...
—Honestamente, vaya que sí fue intensa. Pero estuvo lejos de ser agradable.
—¿Qué sintió?
—Un atado de nervios que a duras penas mantuve a raya por los muchos ojos al otro lado del vidrio de la puerta: de los dueños de la firma, de mis compañeros, de mis enemigos y de ella... ¡Los de Ella!
—Mmmhhh, eso suena interesante. Siga por favor con los detalles. ¿Cómo ocurrió todo?
—Imagínese, Toribio, el animal y yo solos, encerrados en un cuartucho repleto de papeles, informes y coimas. El animal y yo. ¡Nadie más!
—¿Sintió miedo?
—Esa fue otra de las sensaciones que procuré no exteriorizar...
—¿Lo sintió?
—Un poco. El animal, como mínimo, inspiraba respeto. Era asqueroso, repugnante...
—¡Como las palomas! Claro, es que las palomas son ratones con alas...
—¡Toribio! ¡Por favor! No me confunda. Son cosas muy distintas...
—Discúlpeme Gabriel. Le ruego continúe...
—Está bien. El astuto animal se ocultaba y reaparecía una y otra vez, haciéndome creer que se trataba de una especie de táctica o estrategia suya...
—Seguramente buscaba la ocasión para atacarle...
—Bueno, siendo justos, yo buscaba lo mismo, aunque sin tácticas o estrategias de por medio...
—¿Y?
—De repente, con mucho de casualidad y con poco de talento ¡le asesté un batazo! Los gritos venidos de afuera ensordecían...
—¿Así fue como acabó con el muy maldito? Es que Gabriel, ya estaba siendo hora que acabara con el animalito de moledera...
—Un momento, Toribio. Nada de eso. No cante victoria tan rápido. Ese fue recién el comienzo...
—¿A qué se refiere?
—Con ese impacto sólo conseguí herirlo. De modo que, sigilosamente, me acerqué para rematarlo. Pero me vio antes que yo a él y, con muy malas intenciones, saltó desde una silla directo a mi cara...
—¡Caramba! ¿Lo mordió? ¿Lo rasguñó?
—No, por suerte. La cubierta de la silla era de una mica lisa, resbaladiza, por eso no pudo adherirse y sus uñas patinaron al lanzarse. Cayó al piso y quedó a mis pies...

—¿Entonces?
—Quise darle con el bate, pero no le apunté y... ¡Escapó!
—O sea... ¡Nunca mató a uno!
—¡Calma, Toribio! Escapó momentáneamente. Después del alboroto debía terminar mi labor ¿no?
—¡Estoy intrigadísimo! ¿Cómo lo hizo?
—Al rato pude localizarlo. Se metió entre unas columnas de papel. Tras varios fallidos intentos logré darle de lleno. ¡Hasta que vino lo terrible!
—¿Qué cosa?
—Tener que liquidarlo.
—Bueno Gabriel, ¿lo mató o no?
—Sí, lo hice. Claro que lo hice...
—¿Ve que no era difícil?
—Tal vez no me crea lo que le diré, Toribio... El animal, muy mal herido, parecía suplicarme que lo matara de una buena vez...
—¿Qué dice?
—Lo que oye. Y es que sangraba un rojo infernal, sus quejidos eran como de pesadilla. Sus pellejos estaban triturados... El pobre temblaba y se retorcía, como algunas de las palomas que usted acaba de matar...
—Disculpe que lo interrumpa, Gabriel... ¿Y?
—Atendí a sus súplicas y ¡¡lo reventé!!

No soy capaz de comprender cómo mi rutinario trote matinal se ve abortado de este modo. Menos soy capaz de explicar la forma en que me emboba el influjo del hosco anciano. La rabia con que comienzo a hablarle deviene a fervor y aquella burda polémica adquiere ribetes de amena charla. Ello, a pesar de la tétrica decoración: varias palomas, prontas a reunirse con las que han muerto hace un ya largo rato, languidecen agónicas y guturan clamando su muerte. Esta situación —como cuando hube de liquidar al guarén— me conmueve hondamente. El sudor se enfría y lo absorbe mi ropa. Reiterados temblores a modo de breves descargas eléctricas me recorren entero.

Tras arrugar la bolsa de papel vacía, Toribio se pone de pie, y, palmoteándome el hombro, dice:
—Admito que, por los ingredientes de su relato, no es lo más adecuado lo que le voy a proponer. En fin, qué le vamos a hacer, Gabriel. Lo invito a desayunar. Acaban de inaugurar un café acá al frente. ¿Dispone de tiempo?
—Si eso permite que deje de matar palomas, acepto. Tengo todo el tiempo del mundo...
—¿Vacaciones?
—Algo parecido. Cesante vocacional. Soy parte de los dos dígitos.
—Lo siento. Sea cual sea la fórmula, la cesantía suele ser muy dura. Aunque, como dice el refrán, "no hay mal que por bien no venga". Podría ayudarle...
—Se lo agradezco, pero quise decir que mi cesantía es voluntaria...
—Y usted podría ayudarme a mí...
—¿A matar palomas? Olvídelo. Y no intente convencerme...

Llegamos a un café-almacén que huele a presagios. Un espacio hurtado de un afiche europeo, pero enclavado en el ombligo de un estresado Santiago de Chile. Categóricos rayos solares exploran sus anchos y altos vitrales. Media docena de mesas con periódicos y revistas encima; vitrinas repletas de conservas, embutidos, quesos y aceites; en un rincón, cajones atiborrados de frutas y verduras y un canasto con panes de volúmenes y formas diversas; sacos y vasijas con legumbres, aliños y cereales a granel; piernas de jamón serrano, tiras de ajíes y coronas de ajo colgadas de un madero; anacrónicas máquinas, balanzas y accesorios y, equilibrándose en las aspas de un ventilador colgante, una pareja de roedores que juguetea animada, conforman su decorado.
Refugiados en el sosiego del recinto y en el perfume de su cafetal remojado e inmersos en la hospitalidad de cada sorbo, alargamos lo indecible el desayuno. Pitando impulsivos una cajetilla de cigarros, hurgamos polémicas en las bocanadas de humo. ¡Apuñalamos la filosofía!
Un detalle me dejaba en el tintero. (Como una fina ironía, las baldosas en blanco y negro del local parodian un tablero de ajedrez...)

—Le insisto, Gabriel: las malolientes palomas parecen verdaderos ratones...
—El vil hombre se jacta de humano y no lo es...
—¡Seguiré matándolas! ¡A paloma muerta, hombre puesto!
—A propósito, Toribio: ¿ha conseguido algo con todo eso?
—En realidad, ¡no mucho!
—¿Sabe? ¡Deberíamos someternos a los designios de nuestra naturaleza!
—¿De qué manera?
—Fácil. Siga matando palomas. Como hasta hoy: libre de sanciones, de reproches, de arrepentimiento. Gaste su tiempo con la opción de salvar al inocente, al desvalido, al ser supremo...
—Gabriel, me asusta. Y usted, ¿qué hará?
—¡Mataré hombres! ¡Seguiré matando hombres! Claro que sin envenenarlos, ni apalearlos, ni...
—No capto. ¿Cómo?
—Cuidando de no morir a las palomas. Si su teoría es cierta, mientras más palomas salve de morir, más hombres morirán. Salvaré tantas palomas que el hombre se extinguirá. ¡Libraré a la tierra de toda maldad! ¡La libraré de su verdadera plaga!
—Habla como un Mesías. ¡Como si fuera el dueño del mundo! ¡Y es apenas un hombre! Dígame Gabriel, ¿Cómo lo hará? Ya sé que tiene mucho tiempo, pero... ¿No piensa volver a trabajar? ¿Seducir mujeres? ¿Posar los ojos del mundo sobre usted...? No quiero desalentarlo. Llevo años en esto. Esta es la primera vez que alguien me increpa. Le llevo una gran ventaja. Nadie me detendrá...

—¿Que cómo lo haré? Sencillo: seguiré mis hábitos. Aunque correré más temprano. Averiguaré dónde vive usted y, antes que llegue al parque, lo invitaré a desayunar. Y después lo interrogaré. Haré que me confiese todo. Toribio, ¿comprende que de ese modo tendrá menos opciones de llevar a cabo sus fechorías?
—Me toma desprevenido. ¡No sé qué decirle!
—Sólo calle y confié en mí.
—¿Me ha descubierto?
—Da igual, mi buen amigo.
—¡No! No me ha descubierto. Su filosofía es muy básica. ¡Demuéstremelo! ¡Vamos, anímese! Aun queda mucho café por tomar.
—Está bien. Si usted así lo quiere, le daré en el gusto. Para empezar: ¿una mujer, verdad?

Una tos porfiada y seca enciende y empapa su rostro. Devastado, lo cubre con un pañuelo. Un cadavérico temblor de manos empuja una lacónica aprehensión:
—¡Está loco!
—¡Es una mujer! ¡Mata palomas por despecho! ¿Verdad? ¡Asúmalo!
—¿Por qué lo dice? ¿Quién es usted Gabriel?
—Toribio: anímese usted. Lo escucho...

Con los ojos llorosos y sin decir palabra alguna, el anciano escribe y escribe en servilletas su arcana y venial historia: »Un mal día y sin previo aviso mi esposa me deja. (Luego de haberla amado profunda e incondicionalmente y de brindarle mis mejores años...) La busco en la ciudad y en la periferia, en los pueblos más cercanos y en los de más allá; la busco en las playas atestadas y en las solitarias y en las filosas noches portuarias; la busco bordeando las carreteras y en viñedos y patatales alejados del ruido; la busco desde los valles templados hasta las mesetas de los hielos eternos, batiéndome a duelo con la cordillera; la busco en la inmensidad de la Patagonia, en un laberinto de islotes; la busco en iglesias y ferias; la busco remontando la cordillera hasta caer en siderales playas de arenas blancas y en abandonadas oficinas salitreras. La busco, cual guevarista insigne, barriendo la América libre, temblando y sudando sierras, desiertos, trópicos y selvas; la busco congregando canales e istmos, navegando la espesura del Caribe. Pasados los años, ya fatigado, la busco en suelo azteca; ya viejo, la busco acorralando el norte más helado. Y pasados los años que ya no contaba, abnegado, la busco, la sueño y la persigo, cruzando un charco que me vomita en una playa cualquiera del Viejo Mundo... Hasta que por fin, una tarde de un aciago crepúsculo otoñal, en la parisina inmensidad de los Campos Elíseos, la encuentro. La encuentro junto a él. Los encuentro besándose perdularios y feroces. Los encuentro rodeados por un insaciable racimo de palomas que, febriles y eróticas, picotean en la infinidad de unos mendrugos de pan que...«

—Ni un millón de palomas muertas se la devolverán. ¡No se engañe, Toribio! ¡Y olvide ese discurso seudo científico! Como usted, como Ella, como yo, las palomas tienen un rol que cumplir...
—Mmmhhh... Tal vez tenga razón Gabriel. ¿Y lo suyo? Continuemos con su historia, que la mía es demasiado amarga. ¿Qué ocurrió con Ella el día que mató al guarén? ¿La conquistó? ¡No me diga que por eso quiere que el hombre se extinga!
—¡Creí haberla conquistado! Desde aquel día, adujo manidas excusas para acercarse a mí. Me hice su confidente. Incluso me invitó a su departamento —vivía sola—. ¡Me pidió matar un ratón que la acechaba!
—Me imagino que fue a su departamento...
—Por supuesto que fui...
—¿Y?
—Lógico. ¡Dormía con otro! Y más: la muy pérfida me dijo desde el otro lado de la puerta que aguardara. Que ya terminaban. Que enseguida veríamos lo del ratón...
—Vaya mujer...
—Un compañero suyo ¿no?
—Como debía ser. ¿No le parece?
—¿De los que ganan más o menos? ¿De los bravucones o cobardes? ¿De los trabajólicos o sacadores de vuelta?
—De los que ganan muchísimo más, bravucón como pocos y eterno sacador de vuelta...
—Gabriel. ¿Por qué lo despidieron?
—Por no ser como ese tipo. ¡Supongo!
—¿Cuántos ratones ha matado? Me ha dicho que...
—¡Uno! ¡Sólo uno! Lo que ya le conté.
—Ahora comprendo. ¡Era su jefa! Lo despidió por no haber matado al ratón... ¿Verdad?
—Así no más fue Toribio. Al menos, técnicamente, esa fue la razón objetiva que me expuso. La razón subjetiva sigo sin conocerla...
—¡Qué malditas! ¡No nos merecen! Pero no se preocupe, Gabriel. Quiero proponerle otra cosa. Más bien ofrecérsela. ¿Sabe? Esperaba este día. ¡Lo esperaba a usted! ¡No mataré más palomas! Desearía que por su parte olvide lo de extinguir al hombre y lo de las plagas. Dispongo de cuantiosos ahorros y pretendo iniciar una empresa...
—No me diga. ¿De qué tipo?
 —Conversémoslo en detalle más tarde. Tome, tenga mi número, llámeme apenas pueda. ¡Y ahora vámonos! ¡Antes que agarre un resfrío de los grandes!

Tras las señas de rigor a la mesera, dejamos el café. El Sol ya está en lo más alto de su otoñal elipse. El frío en mi cuerpo se impone. Toribio sonríe, se frota las manos. Es mediodía. El tráfago amarillento de los buses y la urgencia de los autos marchitando el asfalto imponen vociferar para poder escucharnos. Hambrientas palomas picotean los adoquines y revolotean, desaprensivas, sobre nuestras cabezas. Esta vez, el anciano —cabriolas de la vida mediante—
las mira casi con ternura.

—Me sorprende, Toribio. No sé qué pensar. Por favor, adelánteme qué maquina...

—Ya le dije. Lo hablaremos después. Mientras, confórmese con saber que usted será la piedra angular de mi futura empresa. Gabriel, usted posee exactamente el perfil que buscaba...
—¿Perfil? ¿De qué perfil me habla? ¡No me joda ni me tome el pelo! ¡Últimamente han proliferado mis decepciones!
—Vamos Gabriel. Ahora que lo he encontrado, no sea usted quien me decepcione...
—Pero Toribio, ¿por qué yo?
—Simple. ¡Buscaba un ser humano consciente de sus limitaciones y orgulloso de tenerlas!


FIN

( Claudio Olivos - Otoño de 2002 - Santiago de Chile )

lunes, 4 de agosto de 2008


" Poemas de los Bajos Fondos " IV )

V. »Tratado de Microeconomía«


(Escultura "Caballo" del artista colombiano Fernando Botero, ubicada en pleno corazón del Parque Forestal, a las afueras del Museo de Arte Contemporáneo, en Santiago de Chile. Fotografía tomada, al parecer, por Roberto Castro Boniche, ciudadano de Coquimbo, Chile).


"El café hoy no es el mismo. ¿Quién los entiende? El síndrome otoñal..."
—Reflexiona y elucubra acodado a la barra el dueño del local que se vacía—
Los parroquianos sólo han pedido la prensa agua y más agua y menos ropa
Cuando les reprochó lo exiguo del consumo muchos de ellos se indignaron
Agarraron sus maletines sus curriculums sus rutinas sus dudas y certezas
Se largaron llevándose también a Platón o a Pepe Antártico a cuestas
La mayoría se dirigió a sus barrios a sus calles a la soñolencia de sus vidas
Alguno se quedó enamorando a la Filosofía sobre el pasto del Forestal
Muy cerca de ese penetrante aroma del grano adscrito a los trópicos
O de la mullida veneración por la estructura de la minifalda y el escote....

Junto a la caja y ensimismado el veterano hombre maquina elaborados planes
La portentosa mujer que se sabe deseada por su jefe fuma en el portal
Le resulta imposible abstraerse de los embates de una refriega callejera
Curiosa mezcla de féminos alaridos y de un Tratado de Microeconomía
Llegados nítidamente a sus oídos desde el aledaño Pasaje Estados Unidos
—Los alaridos pertenecen a una mujer reclamando la plata del arriendo
Y ese tratado en clave de excusa a un inquilino cesante y fiel cliente del café—.

Decidido a jugar su última carta el hombre baja la herrumbrosa cortina del local
Plagia la iniciativa de los predecibles y anuncia que va a dar una vuelta al parque
Gentleman empedernido sorprende e invita a la mujer a ese desinteresado paseo
—Antes con gesto cómplice y risa ancha le sugiere que se ponga un poco de ropa

En silencio y a prudente distancia cruzan Calle Merced y enseguida Calle Purísima
Un trío de gitanas deparando destinos. Escolares copando la entrada al Bellas Artes
Palomas pugnándose mendrugos de pan y un tenue Sol de principios de abril
Los envuelve poco a poco en el indescifrable desasosiego de las seis de la tarde
Sin quererlo o queriéndolo chocan sus hombros y sus caderas en un andar torpe
Y se empinan para ver un Mapocho esmirriado por los caprichos del progreso....

A las patas de un Botero y sentado en su maletín un hombre lee y seduce a Platón
Cuando captura su olor y aparta los ojos de la lectura y la ve ceñida al abuelo
Maldice la soberbia de su Tratado de Microeconomía y finge que no los ha visto
Aunque por el rabillo del ojo los sigue hasta perderles del todo en Calle Mosqueto....

Tras infructuosos intentos en toda la cuadra debido al llamado overbooking parejero
Ella sugirió ir a un hotelucho que conoció con veinte años recién llegada de Osorno
La torcida perspectiva de su jefe de amarla en un lugar políticamente incorrecto
Les hizo bajar bordeando y a toda prisa una atestada Calle Ismael Valdés Vergara
La mujer se detuvo a tomar aire y no pudo resistirse a mirar hacia el singular caballo
Y le enterneció ver a ese contumaz soñador dormido con Platón en el regazo....

En la salita de espera y poseído por esa díscola calentura el sexagenario hombre
Le susurra un aluvión de soflamas que tropiezan con unos pezones duros y erectos
Ella convoca más y más propuestas inspirada en aquel Tratado de Microeconomía
Con que ese hombre vecino y cliente acostumbraba hacerla reír hasta casi mearse
Y que en ocasiones la emocionaba leyéndole versos que hablaban de una puta
Versos escritos mientras ella le servía cafés por su cuenta y le desgranaba su vida
Al borde del colapso el vejete sube y sube la puntería de sus febriles ofertas
Sin reparar en la maliciosa mueca con que el encargado recibe los carnés y las lucas
Ni menos en el amistoso agarrón en el culo con que la despide en uno de los pasillos....

Al rato un techo descascarado y un grasiento ventilador en desuso que de él cuelga
Son testigos presenciales de cómo un flácido cuerpo sucumbe a la hábil estrategia
De esa escultural y exuberante mujer que vació con premura un gastado gimoteo
Con el prólogo de su particular kamasutra suavizado con guiños a Pepe Antártico
Nada más explotar en esos formidables pechos el hombre hospedó sus centímetros
En el dilatado y húmedo canal donde rubricó la transferencia del que era su café
Ella sonrió satisfecha y a modo de propina cabalgó con lujuria hasta que un orgasmo
La condujo hasta el Contemporáneo y la puso bajo las patas de ese singular caballo

Entonces y junto a ese contumaz soñador hizo suyo para siempre aquel Tratado de....


( Claudio Olivos - mayo de 2001 - Santiago de Chile )

martes, 24 de junio de 2008



" Breve Historia de un Oficio:
Mercader de Poesías "

Ha llegado el momento de desvelar una de las razones que motivaron abriera este blog. Meses atrás, dos amigas muy especiales me sugirieron hacerlo. “El Mercader de Poesías debe tener un espacio para compartir sus poemas con sus incondicionales”, me dijo Eva, poco preocupada de estar exagerando. “Dadas las dificultades para conseguirlo a través de los conductos tradicionales, da a conocer tu obra en la red”, comentó por su parte Pamela, pragmática y convencida de la utilidad de esa idea.
Una vez dado el gran paso (lo de abrir el blog), comencé a darle vueltas a lo de seguir la otra parte del consejo de mis amigas. Y he tomado la decisión de seguirlo. ¿De qué modo? Pues simplemente contando la historia de cierto personajillo....
Llevo semanas preparando esta entrada. A pesar de mis innatas dificultades para ser breve, procuraré serlo. Pero no os hagáis demasiadas expectativas al respecto. En condiciones normales, la historia se iría, fácilmente, a las mil y pico páginas. Me esforzaré para no sobrepasar el ciento.
Mi historia como Mercader de Poesías comienza con un absurdo accidente doméstico. ¡Vaya forma de descubrir el oficio! De tanto pensar en cómo superar una acuciante situación económica, de tanto mirar el techo buscando una solución, debo haberlo agujereado o dañado seriamente, pues una mañana cualquiera, comenzaron a caer todo tipo de objetos sobre mi cabeza. He ahí el Origen de todo. Corría abril de 2003.
Chichón en la cabeza mediante, comprendí que había dado con la solución. Esa misma mañana, con la intrincada mecánica de mi jurásico Mac comencé a imprimir las poesías, las reflexiones, las salidas de madre que habrían de sacarme de la miseria. Después de muchísimos años me vi de nuevo haciendo manualidades. A pesar de mi escaso talento, al cabo de unas horas, (y habiendo usado apenas dos de las cien carpetas que horas antes casi me partieron la cabeza) confeccioné mis primeros cincuenta pergaminos (o marcadores de páginas, o afiches…., como usted prefiera llamarles) y sin pensármelo demasiado, me eché a las calles, a las plazas y parques de un otoñal Santiago de Chile.
Recuerdo perfectamente las condiciones en que salí, dispuesto a comerme el mundo. Con mis ropas más hippies y con mi bolsito artesanal; con mi largo y enmarañado pelo suelto; con la ilusión propia de quien acomete una nueva empresa y con mis tripas, en plan cielo roto por los rayos, crujiendo, ya no de hambre, sino de adefagia. Nunca olvidaré mi primera vez.... (No, no me refiero a esa vez).
Con total desparpajo abordé a una guapa mujer que leía a las afueras del edificio de la Telefónica. Ya había decidido sazonar mi discurso con una mentirilla: ¿Estudiante de Literatura? Nada de eso. Jamás estudié Literatura, mucho menos en Concepción. (¡Vaya mentira!, ¿no?) El discurso introductivo, más cerca de lo extenso que de lo breve, me parecía, no obstante, preciso, perfecto y, sobretodo, didáctico. El rotundo NO de aquella dama (que impactó, cómo no, en mi cabeza) fue incapaz de amilanarme. Le di las gracias por escucharme; sonreí y emprendí dignamente la marcha, prosiguiendo mi particular caza. Un minuto después, cuando ya me internaba en el Parque Bustamante, me cogieron con delicadeza por el hombro. “Disculpa. Creí que eran otras tus intenciones...” La mujer, una morena con aspecto de alta ejecutiva, gastó otros cinco minutos en felicitarme, obsequiándome piropos del más variado ámbito. “Si estás recién comenzando, te animo a seguir con tan noble Oficio…” Sentados en uno de los primeros bancos del parque, acabamos charlando un buen rato. Tras escoger uno de los pergaminos (el "Corrí tan rápido....") y darme lo que consideró justo, se echó a caminar regalándome una amplia sonrisa. Esos $300 (unos 0.50 centavos de €uro) me supieron a gloria. Un chocolate Capri de almendras que adquirí con la avidez del comprador compulsivo y que devoré con muy poco estilo, casi riendo, casi llorando de puro contento, acalló momentáneamente la escandalera de mis tripas. Enseguida comprendí que una nueva etapa de mi vida comenzaba. Comprendí, con rabia, que en mi pasado más inmediato, había perdido tiempo y energía abocado a un negocio tan incierto como miserable.
Las jornadas de Mercader de Poesías se sucedieron brindándome más luces que sombras. (Dicho sea, en proporciones muy desiguales. Las sombras eran, sencillamente, dar con la persona equivocada o dar con alguien que llevaba un mal día....) Como no ocurría hace mucho tiempo, gracias a esas luces, pude comenzar a colaborar en la diezmada economía familiar. Encima, librado del control de cierta persona, pude hacerme cargo de mis dos más hermosas responsabilidades.
Por cierto, recuerdo una jornada muy peculiar, una tarde inolvidable. Acompañado de las mujeres más hermosas que ha parido la Tierra, recorrí el Parque Bustamante, reuniendo, en un breve espacio de tiempo, una considerable cantidad de dinero. La Carito, con sus 8 años, parecía no dar crédito a esa especie de milagro. "¿Qué te parece?", le pregunté. "¡Súper!", me respondió, casi extasiada. Le costaba creer que todo eso ocurría en realidad. Le costaba creer que el Viejo Loco de su papá recibía dinero de gente desconocida a cambio de los pergaminos que juntos habíamos confeccionado durante esa mañana. Mucho le ayudó para creérselo, el que después de un rato, le pedí que fueran sus manitos las que recibieran la pasta. Sus pequeñas e inquietas manos sudaban de ansiedad. Llegó a entusiasmarse al punto que poco y nada le importó el contratiempo provocado por la incontinencia urinaria y las rabietas de su hermanita Violeta. Como es de adivinar, La Vio, con sus 2 añitos, nunca se enteró de lo que pasaba. A pesar de lo bien que pintaban las cosas, primó mi cordura de padre. A regañadientes, Mi Carito aceptó que nos fuéramos a casa. Ataviamos como pudimos a Violeta, ya que para mudarla hube de sacrificar parte de mis ropas. A las 9 de la noche, ya en el autobús, nos acomodamos en la parte trasera y viajamos apretaditos, como todo un clan, como toda una tribu. Lo hicimos, creyéndonos los tres, parte de un divertido porvenir o incluso, creyéndonos protagonistas de una de esas historietas con final amable. La Carito lo hizo bastante convencida de ello. La Vio, en cambio, lo hizo más que nada para seguirnos la corriente.
Gracias al éxito de jornadas como esa, pude tapar algunos agujeros, ahorrar bastante para un viaje de destino incierto y comer chocolate hasta el hartazgo, como no hacía desde años.
Hay quienes sostienen que no se puede vivir de la poesía. Desde ese ya lejano abril, me propuse desmentirlos y, con una dosis de mala leche, ridiculizarlos. Mal que mal, además de vivir de la poesía, pude comenzar a construir sueños a partir de ella....
La tarde del 4 de diciembre de 2003, mientras volaba, antes de la escala en Montevideo, pasé revista a mis intensos -y en algún aspecto- insufribles últimos meses en Chile. Caí en la cuenta que buena parte del billete lo había adquirido mercadeando poesía, cosa que me llenó de orgullo. Brindé con un whisky, invitación de la casa. Luego, mientras esperaba embarcar en Río tuve tiempo de recordar las anécdotas, las enseñanzas, los chascarros, los buenos y malos ratos, algún romance efímero y las muchas personas entrañables obsequiadas por esos meses de nuevo y noble oficio.
Matizando la furia de mi conflicto con Chile, esas personas, quedaron allí, atrás, al otro lado del charco. "Añorándote....", según me dijo Pamela, al despedirnos en Pudahuel. "Añorando volver a ver tu silueta de Mercader de Poesía recorriendo el Forestal, el Bustamante o la cima del San Cristóbal. Añorando volver a verte como siempre...." recalcó emocionada, "con tu sonrisa, con tu cara de falso estudiante de literatura que solía dar más de lo que recibía...."
No mencionaré -por lo largas y penosas- las condiciones en que llegué a Barajas. Las circunstancias me obligaron a reanudar más pronto de lo deseable mi oficio de Mercader. En la línea 8 del metro, hasta el trasbordo en Nuevos Ministerios, en unos vagones atestados de turistas y maletas, abordé a todo lo que respiraba. Mis primeros minutos en Madrid me sirvieron para reunir una cantidad de dinero que, proyectada en perspectiva, podía convertirme en una de esas fortunas publicadas por Forbes.
Tras mi infernal primer mes en Titulcia y reunida una bonita suma, me radiqué en Madrid. Instalado de plano en el Viejo Mundo, poesía mediante, ya no sólo viví dignamente, sino que además, pude dar rienda suelta a saciar mis más pervertidos gustos....
Eva fue la primera persona en Madrid que conoció los detalles de mi oficio. Lo hizo espiándome un par de veces. Y fue la primera en notar algo extraño y preguntarme: "¿Y por qué no le entras a los tíos?" Una vez que intenté comenzar a explicarle, asertiva como pocas hay, soltó, como una metralla, buena parte de lo que yo, efectivamente usaba como sano pretexto: "Ja, no me digas. El machito ibérico...." Así, y a diferencia de lo que ocurría en Santiago de Chile, reduje a la mitad mi potencial grupo objetivo. Tras la absurda experiencia con ese tío en Atocha (¡menudo problema de identidad y de trancas, hombre!) decidí abordar sólo a mujeres. Decisión de la que nunca me arrepentí.
Después de pasarme los primeros seis meses de mi estadía en España, oficiando de Mercader de Poesía en los andenes del Metro y de Atocha fundamentalmente, la llegada pletórica del sol de junio dio paso a nuevas condiciones para ofrecer mis poemas. A partir de entonces, todo cambió, incluido mi semblante. Parques, plazas, terrazas...., me inyectaron toda la luz, todo el brío que allá abajo tanto escaseaba.
Inolvidables jornadas en El Retiro, en La Plaza de Oriente, en los Jardines de Sabatini, sobre los adoquines de la Plaza Mayor, en el frontis del Museo del Prado.... Rutas memorizadas al cabo de poco tiempo; rutas que me introducían y me sacaban del Madrid de los Austrias, de La Latina, de Lavapiés (hasta nuestro divorcio), del Barrio de las Huertas.... Inolvidables jornadas husmeando en las terrazas. Oh, sí. Las terrazas. Mi primera vez en una terraza fue en la Plaza de Matute. Como toda primera vez que se precie, fue muy especial. La condición de personaje público de la dama (situación que en ese momento desconocía) y una promesa hecha al cabo de horas y horas de charla, me impide hablaros de ella como quisiera. No para vanagloriarme, sino para enseñaros lo inmensa que es aquella mujer fuera de su glamuroso set de televisión.
El tiempo fue pasando. Desdibujada primavera, tórrido verano. Fue pasando con los vaivenes propios de cualquier oficio. Como en el sexo: unas veces arriba, otras, abajo. De ese modo, el tiempo pasaba a medida que mi compromiso hacia la poesía no dejaba de crecer. Para lo bueno y lo malo, me hice más susceptible. Y un pelín irresponsable. Y me permití hacer amistades en mi trabajo. Ecuación, la mayoría de las veces, poco recomendable. Grandes experiencias aderezadas con grandes decepciones. (Tanto siendo decepcionado como siendo decepcionador....) Así, de la nada, pasaba del más exultante de los seres, al más irritable. Luego, lidiar con el rechazo, con el No incívico, borde, ordinario.... se me hizo cada vez más cuesta arriba. Y poco me importó que las cantidades de dinero fueran cada vez más suculentas. Mezclado con mis avatares de búscalepleitosalavida, el noble oficio, con el paso de los años, pintó en mi cabello las primeras canas y dibujó los primeros surcos en mi cara.... Dicho casi de soslayo, es ésta la parte menos amable de la historia. Y no soy de los de meter el dedo en la llaga. Tampoco de cubrir las heridas con tiritas.... Dicho queda.
Como suelo hacer, pendiente del sabor de boca que pueden dejar ciertas historias, prefiero destacar la posibilidad que me brindó este oficio de conocer y relacionarme con seres maravillosos. Aclaro que no me refiero a cuestiones relacionadas con el nunca bien ponderado arte de ligar. No, no se trata de algo tan básico, tan elemental. Me refiero, sencillamente, a la posibilidad de conocer seres humanos. A través de Pamela y Eva (mujeres reales, nombres ficticios.... que una vez se publique esta entrada, dejarán de existir del todo) pretendo representar a todas y cada una de las personas (vale, un 99.5 % de ellas, mujeres) que me acogieron, que me alentaron a seguir, que me abrieron su corazón desde el primer segundo que las invadí. En fin, agradezco a todas aquellas personas-mujeres que me trataron como persona-hombre y que aceptaron de buena gana el trueque que les propuse. Agradezco a aquellas mujeres-personas con quienes conservo algún vínculo (cosa que me honra), y a aquellas con quienes el vínculo duró, por ejemplo, un par de minutos....
A propósito. Ha sido fantástico conocer a mujeres (sí, mujeres a secas) de todo el mundo. Me reconforta saber que mis marcapáginas han viajado a Cuba, a Puerto Rico, a Filipinas, a Europa Central, a India, a Rusia, al resto de España. Incluso algunos han viajado de vuelta a Chile....
Sí, he conocido a mujeres de todo el mundo, a mujeres de toda condición. Mujeres que me permitieron reafirmar el concepto que de ellas tenía y tengo. Dicho sea esto en el más amplio y en el más específico sentido de la palabra. Claro, lo ya dicho: hallé a mujeres a las cuales traté como mujeres y que me trataron como hombre. Para qué negarlo. Pero, más importante que eso fue haber encontrado a abuelas, a hijas, a hermanas, a amigas y a madres....
Nada de cuanto os cuento hubiese ocurrido de no mediar ese fortuíto accidente en mi piso del Barrio Lastarria. Quiero deciros que desde entonces, no me canso de agujerear los techos. Queriendo romperlos de tanto mirarlos. Esperando ver caer de ellos cualquier cosa: ya en clave de objeto, ya en clave de pitanza....
El sentido de ese ejercicio con las techumbres guarda relación con mi actual condición de cesado o jubilado. Ya no oficio de Mercader de Poesía. Y es altamente improbable que vuelva a hacerlo. Mientras lo hice, estuve convencido de ser el único. (Claro que esta vez irrepetible). Ya no es el caso. Ya no es así. He preferido dejarlo antes que me deje.
He sido un privilegiado y un insolente. Siendo un MERCADER DE POESÍA he podido escribir las páginas más intensas de mi vida y la mayoría de las veces en inmejorable compañía. A la vez, he podido callar muchas voces, cerrar muchas bocas, gracias al ánimo de desafiar a la tendencia, a lo preestablecido; gracias a contar con esa dosis exacta de locura, imprescindible para abordar ya no sólo a las mujeres, sino a los más fervientes sueños.
Para concluir, a todas aquellas mujeres que se encontraron con este Mercader, sólo les pido que, a modo de legado, repartan por el mundo el casi extinguido hábito de hablar mirando a los ojos de la gente....
Y para quienes no hayan tenido el gusto o el disgusto de conocerme, les pido lo mismo. ¿Que cómo se logra adquirir ese hábito? Es muy sencillo:


Mirándo-se a los ojos.


FIN


Recordaréis que parte de mi Discurso de Presentación hacía referencia a la forma de separar las temáticas de mis poemas o reflexiones. Aquí están todas, debidamente separadas. Comprendo que al leerlas, más de alguien se llevará una decepción. Antes y ahora tuvistéis ocasión de escoger. Eso, para quienes me conocieron. Quienes no, supongo lo tienen más fácil. Al menos se ahorran escuchar el discurso....
Matices aparte os presento mi mercancía, debidamente separada por temáticas; numerada y acompañada en muchos casos de notas, comentarios, chascarros.... Espero que os guste:



I. Poesía o reflexiones existencialistas


1.
" Corrí tan rápido que olvidé la ruta: no sabía si iba o si volvía.... "

( Una de las 3 joyas de la corona.... ( Acaso la principal ). Sois tantas las que os habéis identificado con esta sencilla reflexión....)


2.
" Y la Vida continúa.... El cansancio es el primer paso a la muerte...
Y la rendición es la muerte misma.... "

( La, por mí, más desdeñada de las reflexiones.... )


3.
¿ Qué culpa tienen los Calendarios de la inexorable muerte de los años ?

( ¡Qué jodido el tiempo....! #1 )

4.
¿ Por qué la Semana se niega a parir su octavo hijo ?

( ¡Qué jodido el tiempo....! #2 )


5.
¿ Cuándo encontrará el Año su décimotercer apóstol ?

( ¡Qué jodido el tiempo....! #3 )


6.
" Hay que buscar nuevos rumbos
dejar el paso cansino
dejar de ser errabundo
mitigar la intrascendencia
hasta encontrar
el cielo abierto que ilumine
nuestro semblante....
Hay que vencer la soñolencia
de nuestros ojos.
Hay que darle vigor
a nuestras cansadas retinas
e impedir
que se cierren definitivamente.... "


( Otra de las 3 joyas de la corona.... Una chica me dijo: "¡Qué bonita! Se ve que usted es buena persona." Si supieras, niña, si supieras.... )

7.
" Entre rencillas y rencores, 
mis pasos se encaminan 
presurosos a la debacle, 
al ocaso oscuro e infinito 
de la indefinición, 
del no saber si voy o vuelvo, 
si corro o me detengo, 
si la distancia es dulzor o veneno, 
si avanzo o retrocedo, 
si el camino lo evito o lo enfrento.... "

( Una de mis preferidas.... La escribí siendo apenas un crío y es de aquellas cosas que me enorgullecen.... No muchas se lo quedaron, pero quienes lo hicieron, manifestaron una emoción, a veces, difícil de contener.... )


8.
".... Y la sonrisa se desdibuja,
se disuelve, es tenue,
casi imperceptible.
.... Y la sonrisa es ahora llanto,
llanto pesado e inconsolable.
.... Y sus rodillas besan el suelo
y éste no responde,
sólo se sacude.
.... Y la vida se despide,
pero no le recibe la muerte.
Y la sonrisa no vive ni muere:
sólo desaparece.... "

( Esta se la quedó un tío fanático de los comics, de la ciencia ficción y de la comida chatarra. No obstante, una persona muy terrenal y la mayoría de las veces, muy sensible. Un periodista que se llama como el Che, con una barba tan desaliñada como la del guerrillero.... )


9.
" Verde Esperanza "
La verde llanura 
cubrirá cómplices y vírgenes páginas. 
Se graduará de ágil sentencia, 
me propiciará surcos 
de desatada esperanza....
Este tono -favorito en mi ventana- 

lo volcaré en mis andanzas, 
en esta inconclusa aventura
de vestir y desvestir calendarios, 

con trapos y desnudos, 
con certezas y vagancias....

( Cuando la chica lo guardaba en su libro (por cierto, El Principito) me dijo: "Para acordarme del color de tus ojos...." ¿Un piropo? Puede ser. O una chiquillada. O una salida de madre. O una.... )


10.
Busco algo  más
entre destinos e infiernos
entre manos y limosnas

entre pláticas y desmanes....
Y tan sólo encuentro
mercado y poesía
homicidio y plegaria
murmullo de mentira
falso como la vida misma
incierto como
mi búsqueda....

( Claro, el mensaje no se ha descontextualizado. Sigo buscando.... )


11.
" Cronos "
 Mis horas se vacían
horadadas salvajemente
apuñaladas de presente
un fastidio proclama verme
me cita me contempla
andén veloz urgente
me mece me calla
me droga me duerme....

( Otro bis para el jodido tiempo.... )

12.
" Humeante resquicio 
de fortuitos incendios, 
me ciño a la humareda libre, 
me juzgo aprendiz de bombero.... "

( Es cierto. Nunca las cosas son para tanto.... Ni tan peludo ni tan calvo.... )

13.
Diademas de espinas
sangran
en una fiesta
de vendimias agrias
indigestan
los brindis de la Luna
en un andén
enarbolado de estrellas
ebrias de fulgor
borrachas de risas tristes....

( .... )


14.
Se pudre la verdura
en la despensa
se congelan los sabores
en la hielera
emigran vitaminas manjares
un soliloquio absurdo
estremece los bolsillos
tétricos aburridos anhelantes
una modorra empedernida
triza el coraje del mes a mes
y nos exilia en la nula voluntad
del plato de la vasija tenue
como un río pedregoso deshidratado
de peñascos furiosos de cauce calmo....
( .... )

&&&   &&   &&&

II. Poesía o reflexiones personales

15.
Mercader de poesía
sin gremio ni tarima
las monedas ruedan
sonámbulas silentes....
No mi cabeza
no mi albedrío
que me lleva y trae
del lápiz a la despensa
del papel a la mesa....


( Mi oficio. Simplemente mi oficio.... )

16.
Llevo mi bolso
pleno de hogares que no tengo
cargo valijas literas cortinas
despliego ciudadanía banderas.
Fiel me acompaña
transpira y se entume
descansa camina
saluda a quienes habitan parques
sonríe a peatones sumisos.
Se declara bodega tonel ebrio
de curdas de andadas de pellejos
purga soberano en mis costillas
pliegues óseos de letras
de tratados de génesis....
Me persigue adulador insigne
me cobija diván invisible
me documenta artista inclemente
me acarrea a pesar de la corriente....
( .... )

17.
Siendo niño
-si alguna vez lo fui-
creyendo ser tren de carga,
transporté ingenuos sueños
en miles de vagones que
uno a uno descarrilaron....
Crecí....
-al menos en centímetros-
y tras fúnebres
toneladas de utopías:
¡Renací....!
Una a una,
recogí las semillas.
Con mi primer sueldo
alquilé una mochila
que hoy hace de bodega:
En ella albergo
mis dañadas
y polvorientas poesías....


( Una bofetada para quienes creen que la poesía de nada sirve. Un mazazo para quienes intentan imponer a la fuerza, lo políticamente correcto, lo lucrativo, lo seguro.... )

18.
¿Por qué escribo?
Porque crezco....
¿Por qué fui niño?
Porque no escribía....


( Bueno, ya sé que muchas discrepáis, pero es lo que pienso. Lo que ocurrió conmigo.... )

19.
"Cuando no escribo "
 A veces mis letras
tosen, enferman,
se ahogan y disgregan
en la anarquía.
Surgen holgazanas
de terapia blasfema
voz entrecortada
que tace en el vacío,
poema vergonzoso
sin fin ni principio,
sin fonemas que
vengan en su auxilio....


( Y discrepéis o no, es lo que me sigue ocurriendo.... )

20.
Y no prediques
en la aureola
de tu antítesis
no en la mancha
de tu estigma
ni en la costura
de
tus hábitos
no seques la prisa
de tus secreciones
ni la peste de tus llagas
con necias palabras que
fustiguen deshidraten
la motricidad de tu lengua
penitente y bastarda....


( Éste era uno de mis Ases bajo la manga. Prueba de ello: en 3 ocasiones me dijeron algo parecido a: "¿Tienes uno que exprese -subliminalmente, elegantemente- mucha rabia hacia quien te ha defraudado?" En las 3 ocasiones enseñé este As. ¿Resultado? Full de ases. O, dicho en castizo: 3 de 3.... )
                                                                    
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III. Poesía o reflexiones sociales y políticas

21.
Llueve con furia
(a la antigua)
lejos de las predicciones
(no es novedad).
Un catalejo un arsenal un racimo
inundados inservibles....
Las calles polvorientas
los faroles defecados
la mierda proscrita
son cosa del pasado
la fonola el nylon
el barro la leña el incendio
los labios mordidos
la impotencia de la indigencia
son agravio flagrante....
Llueve furiosa
llueve inclemente
lejos de Ministerios
templos cuarteles
adentro muy adentro
de la periferia
del llanto del llanto
llueve llueve.... 

( La chica comentó: "Es lo más parecido al resentimiento social". "Te equivocas", le dije. "Es resentimiento social" )

22.
" La JUSTICIA es 
el único delincuente
 al cual -en Chile-
 jamás
 se podrá encarcelar.... "

( Vale, en Chile, lo mismo que en Filipinas, en México.... o en cualquier puto punto de este corrupto e injusto planeta.... )

23.
El día se agota
tiembla y se retuerce:
recuerda cómo le robaron
las horas su cronometría.
Se encoleriza
al no poder remediarlo
se desordena y anarquiza
se disgrega y colapsa.
Explota vomita.
Ya no es dueño de su tiempo:
no tiene dinero
para recuperarlo.

( Una vez escrito se convirtió en el diploma que acredita mi doctorado en "Pésimo estratega y peor administrador de su tiempo. Y en bancarrota...." )

24.
" Once de Barbarie (Septiembre, 1973) "
Te eructo y vomito
Te escupo y sanciono
Te dibujo y condeno
Con vigentes improperios
 Te celebro lloroso
Y descanso abatido
Te protesto pleno
Y homenajeo vacío
Con banderas ennegrecidas
 Te violento. Te apedreo....
Peñasco tras peñasco
Intento olvidarte.
 Te expulso
Del calendario
Y del tiempo
Te extravío....


( La chica, simplemente comentó: "Desde acá y por cosas que me han contado mis padres supe de algunas de sus fechorías.... Pero, ¿tan malvado fue Pinochet?" )

                                             &&&   &&   &&&


IV. Poesía, reflexiones o cuestionamientos lúdicos

25.
" ¿Por qué un Árbol, aún siendo gigante y teniendo brazos, es incapaz de defenderse? "

( Bueno, sí. Es metafórico. Todos sabemos que, al fin y al cabo, se defienden o, mejor aún, nos cobran las molestias causadas.... )

26.
" ¿Por qué los Árboles se desnudan apenas comienza el frío? "

( Una noche, en el complejo Lavapiés, una tía muy borde me acusó de lo siguiente: "Esto es de Cortázar...." Pues desde entonces, llevo averiguándolo. Os mantendré al tanto.... )


27.
¿Qué hace que en Otoño
las hojas no dejen
de caer de los árboles?
¿Qué las hace superiores
al vértigo, a la violencia?
¿Qué las priva del miedo,
del respeto, del silencio,
cuando caen,
cuando se quiebran,
cuando el Sol
las sorprende durmiendo?


( Una buena tarde, mirando hacia la calle desde la ventana de la oficina, caí en la cuenta del cíclico ejercicio otoñal de las hojas. Y nació este poema acompañado de una extraña dosis de envidia. ¿Quién no ha querido alguna vez ser una hoja? ¿Arrojarse desde las alturas con esa pachorra? )

28.
" Estaciones en pugna "
¿ Es acaso una evidencia de extravío 
este entrañable tono verduscoamarillo ?
¿ Es la ambigua postura de Cronos 
en la impaciencia del Otoño 
abriendo la puerta ?
¿ O la presencia cada vez más prudente 
del Verano que no se ha ido ?
( .... )

29.

" ¡ Llegará el día en que los árboles
crezcan majestuosos, 
en que los pájaros vuelen libertarios !
¿ Recién entonces podrán sindicalizarse ? "

( Dicho queda: de modo que CUT, DGT, CC.OO.,... tomad nota, poneros en antecedentes.... )

30.
" Agua "
¿ Por qué el Agua
no es más húmeda
ni más líquida
ni más cierta ?
¿ Por qué el Agua
no me confunde
ni me asesina
ni me despierta ?
 ¿ Por qué el Agua
no transcurre ahogándose
ni transpirando
ni nadando a tientas ?


( Una sola cosa está meridianamente clara: sea concreto el consejo, la sugerencia, la norma, en resumen, el mensaje referido a cómo nos comportamos o cómo deberíamos comportarnos con el vital elemento.... o sea abstracto, ambigüo, laberíntico ese mensaje (como en este caso) el resultado sigue siendo el mismo.... ¡ Qué burros -con permiso del asno- somos !
Una teoría: las próximas guerras las motivará un petróleo bastante menos oscuro, menos espeso y mucho más grato en boca.... )

31.
¿ Quién llegó
primero
a la Luna ?
¿ El hombre
delirante ?
 ¿ O la estrella
astronauta ?



( Vale, relajáos. Nunca he dicho que esa teoría sea mía. No en vano, aún no nacía.... Sólo pretendo decir que solidarizo con los escépticos, con los que más que una Luna profanada, vieron una aspirina gigante fuera de escala. Lo siento, es que creer en esto es como creer que Menem ( el bello ) le tocó, -¡qué cosas digo!-, perdón, corrijo: es como creer que Carlos Saúl le rozó alguna vez una teta o el Monte de Venus a la Bolocco ( la bestia ). No me vengáis con pamplinas.... )


32.
Si miro al cielo
y veo que entristece
su manto celeste
si lo veo sonrojarse
junto al horizonte
si estornuda y se afiebra
si vocifera y perdura
su tristeza de crío
lo tomaré en brazos
y lloraremos juntos....


( Pues claro que estaba triste chavala. O ¿qué te crees? ¿Que lo escribí durante una actuación de Felo? )

33.
" La Luna, al salir, 
mordió la cordillera 
y al desaparecer, 
vomitó sobre la tierra. "

( Y es que vomitar, además de ser ciertamente asqueroso e inoportuno en algunos casos (como aquella vez en el taxi), en otras, resulta ser de lo más higiénico y.... oportuno. Sobretodo si es en sentido metáfórico, al amparo de una Luna llena.... )

34.
¿ Dónde se ocultan las Estrellas ?
¿ En qué bolsillo del Universo las almacena su dueño ?
¿ Quién es su dueño ?
¿ Quién las educa, las lustra, las silencia ?
¿ Dónde se ocultan cada vez que las busco
y no encuentro su rostro, su blanca dentadura ?
¿ Quién me priva de hablarles, de tocarlas
cada vez que me congelo de miedo ?
¿ Dónde se ocultan las Estrellas más tiernas ?

( Solamente los cielos del norte de Chile permiten admirar espectáculos tan sobrecogedores y tan surrealistas como el de aquella noche serenense.... )

35.
" Allá arriba "
 ¿ Qué es una constelación de estrellas
sino un dormitorio eterno
carente de ampolletas ? *
¿ Qué es un cometa huyendo
sino un fugaz individuo
que no pagó la cuenta ?
¿ Qué es un Eclipse entre el Sol y la Luna
sino un orgasmo a ojos de todos,
una lección de sexo de un par de caraduras ?
(* ampolleta = bombilla)

( Lo mismo que el anterior, pero ya en la segunda botella de ese Casillero del Diablo.... )

36.
¿ Por qué las estrellas
no se lavan los dientes ?
¿ Por qué le roban
privacidad al firmamento ?
¿ Por qué le destapan
los pies a la Luna ?


( Y ya puesto, en la tercera.... )

37.
" Travesuras "
(Cronómetro en mano, he descubierto inexactitudes aberrantes y groseras de la Astronomía)

La ruta lunar es antojadiza
dispar ladina embustera....
Cuando la Luna redonda obesa
surca y rinde penumbras
suele atascarse
en azoteas y zócalos
aficionada a la bohemia
visita garitos burdeles
—hay quienes la han visto rondando La Piojera
reposa en albergues camposantos
fornica en los parques con cometas
(lo hace de prisa antes que desaparezcan)
hace el amor con estrellas
en tiernas orgías consteladas....
Agotada turbia ovalada semidesnuda
la Luna se redime al Astro Rey
y descansa un su ombligo de fuego....
Los ciclos la menstruación las matemáticas
para ella no existen:
son —a lo sumo— mitos vanidosos
de los astrónomos de los observatorios
de los telescopios de las retinas...."



( Para terminar con la serie: ésta, inmediatamente antes de irme de hocico o de bruces al suelo en clave de húmeda arena.... )

38.
" Sol " - I
¿ Por qué el Sol desaparece tarde
 y a veces temprano ?
¿ Por qué se recuesta en el horizonte
 y no en mi mano ?
¿ Por qué es un astro —rey entre reyes—
 y no mi hermano ?

( Al más grande de todos. Mi Inti.... Escrito una tarde de canícula, a pleno Sol, sin cubrirme la cabeza.... )

39.
" Sol " - II
¿ Quién lo expulsó del vientre ?
¿ Quién cortó su cordón ?
¿ Quién bautizó al Sol ?
¿ Quién lo acusa de desertor ?
 ¿ Quién le enseñó la ruta ?
—Si quiso ser errante—
¿ Quién a memorizarla lo obligó ?
¿ Quién lo privó de lunas y estrellas ?
—Si quiso ser bohemio—
¿ Quién se lo prohibió ?


( Inmediatamente después del anterior. Cuando la fiebre ya causaba estragos.... )

40.
¿ Quién le tiñe las canas
a las milenarias montañas ?
¿ Quién les corta las uñas ?
¿ Quién les lava la cara ?

( Escrito en la inmensidad del Cajón del Maipo. Uno de esos lugares -Melocotón aparte- añorables.... )

41.
" Alturas "
¿ Qué telúrico pulso
esculpió las montañas ?
¿ Qué nervioso lápiz
tropezó en sus jorobas ?
¿ Cuántos calendarios inexactos
fustigaron la ira de sus canas ?
¿ Cuántos ermitaños adéfagos
violaron el himen de sus cumbres ?
¿ Quiénes ? Corrijo:
¿ Hay quien pueda mirarlas a la cara ?
Entre escultores penitentes
Entre trazos errabundos
Entre edades milenarias
Entre soledades sádicas....
¿ Hay siquiera alguien —tal vez algo
capaz de obligarlas a arrepentirse ?
¿ Puede alguien —de seguro algo—
corregir borrar....
—digo a fin de cuentas amnistiar—
la inefable ruta de su sabio rencor ?
¿ Hay un Dios ? ¿ Hay un héroe ?
¿ Acaso un Dalai Lama genuino ?
¿ Acaso un Súper Hombre falible ?
¡ Pienso que no !
Dejad que las montañas vuelvan a juguetear
en el sideral remanso de los océanos....
¡ Y no hagáis más preguntas burdas !


( En uno de mis regresos a Peñalolén.... Escribí ésto impactado por la salvaje forma en que en nombre del progreso, allí, donde la Cordillera de los Andes comenzaba a empinarse, la avidez de las constructoras había profanado parte de sus cimientos.... )

&&&   &&   &&&

V. Poesía amorosa

42.
Te convido
un trozo de mi hambre
sólo te pido a cambio
un trozo de tu carne.

Te ofrezco
unas gotas de mi pena
sólo te pido a cambio
que seques mis lágrimas.

Te regalo
un espacio de mi sonrisa
sólo te pido a cambio
que sonrías a mi lado.


( La última de las 3 joyas de la corona. Solían escogerlo sin llegar a leer los restantes. Lo más parecido al amor a primera vista.... )

43.
Desalójame. Saquéame....

Róbame el vuelo golondrina
inunda tus alas en mi aguacero
no tengas piedad de mi silencio....

Cuando yo te inunde ¡Volaré de nuevo!

( .... )

44.
¿ Por qué una avalancha de pasos
 se me viene encima cada vez que te aproximas ?

( Su principal atributo era la ambigüedad. Lo cogían para expresar el aceleramiento del corazón, la emoción por la inminente llegada de.... y lo cogían para expresar el fastidio, la pereza, los hombros caídos.... lo más parecido al "joder, ya vienes de nuevo...." )


45.

" Inventemos algo: 
tal vez consigamos doblar
 los designios del acero.... "
( .... )

46.
" Compañera "
A ratos eres mi patria
a veces mi bandera.
Sueles ser mi muralla inquieta
mi territorio sin fronteras.
Procuras ser mi himno
conciencia de multitudes
mi tabla de valores
mis principios intransables
mi memoria justiciera.
Te reflejas en mi lucha
en mi rabia solidaria
en mis nubes llorosas.
Te multiplicas en el horizonte
en mis días y en el campo de batalla.
 Te acercas al cielo a coger una estrella.
Innata te confundes con ella.
Te conviertes en mi faro mi linterna
en la luz de mi victoria en mi epopeya....


( Mensaje comprendido cabalmente: lo escogieron pensando en la compañera, en la pareja.... Lo mismo pensando en la madre, en la hija, en la amiga, en la hermana.... )

47.
¿Por qué te exploro
si ya sé quién eres?
¿Por qué te invento
si ya existes?
¿Busco en tu
explotado yacimiento
un nuevo mineral?
¿Descubriré acaso en tu
infinita constelación
otro enjambre de estrellas…?
Cuando halle respuesta a
estas inquietas preguntas:
¿Quedarán palabras
para anotarlas?
¿O deberé alquilártelas,
mi abecedario?
( .... )

48.
" Creer "
¡ Tienes que creerme !
Cuando mis manos
agónicas reviven
en tu alegoría
cuando mi lengua
traduce la
ardiente esperma
de tu aliento
cuando me inundo
en tu surco
y naufrago soñoliento
en tus sueños....
 ¡ Tienes que creerme !
 Yo te creo un poco más
cada vez que
te dibujo por fuera
cada vez que
te leo por dentro....

( .... )


49.
" Sonido y Adicción "
¿ Por qué mis oídos
se envician con tu voz
?
¿ Por qué se drogan
con tu susurro y tu sonrisa ?
¿ Por qué no intentan rehabilitarse
-drogadictos incorregibles-
de todo lo que suene a ti ?


( Es verdad: en algunos casos, la droga MATA, o por lo menos, aturde, atonta.... )


50.
" Apenas me Adjetivo "
 Navego y naufrago
entre destinos gastados,
tiemblo y me sostengo
apenas lo consigo....
 Errante y cautivo
de sombras y tempestades,
sollozo y me derrito
apenas sobrevivo....
 Huérfano y socavado
por silencios y soledades,
agonizo y me gradúo
apenas de subversivo....
 Tembloroso, sollozante,
agónico, desesperado,
te invento, te persigo.



( En cierta ocasión una chica me dijo: "Quiero uno dramático, que desgarre...." Sin pensármelo demasiado, cogí éste y se lo dí. "Es perfecto", dijo, muerta de risa.... )

51.
Cuando de tus labios me nutro
terapia carnada despensa hábito
acabo sediento adéfago cárneo
rendido en la hamaca de tus besos....
 Cuando de tus labios me prendo
remolino ciego de faros en huelga
sucumbo a la tarifa ilegible del
neón sádico con que me alumbras....
 Cuando de tus labios me extravío
huérfano adalid carente de ninfas
despacio desempaco desaparezco
venido a boca a hambre a pretexto....

( Éxito casi nulo. Ya sé: me pasé 33 pueblos.... )

52.
Aunque te ocultes
entre roqueríos
de multitudes huyendo
perseguiré
tus noches febriles....
Aunque avances
entre desvíos
de laberintos fluyendo
haré y haré procesiones:
¡Haré miles!



( En otra ocasión hube de aclarar: "Mujer, procesiones en sentido metafórico, o si no te convenzo, figurado...." )

53.
Huérfano entumido
doliente malherido
cogí mis amarras
y despegué el vuelo
hacia lejanos horizontes
amenazantes desconocidos
cogí de prisa tu mano
para conocerlos contigo.


( Esto fue increíble: una chica lo cogió y me dijo: "Me llevo este melodrama con final feliz". Me quedé, viéndola alejarse, boquiabierto y sin palabras....)



54.
" Respuestas Desnudas "
¿ Qué silencio desgarrador
es capaz de llevarnos
al estruendo ?
 ¿ Con qué suave llovizna
de mi cuerpo te estás
estremeciendo ?
 ¿ Qué bosquejo cobijará
tu oscura retina
cuando con mi ausencia
me esté yendo ?
 ¿ Dónde hallarás
el candente espacio
para guardar
mi imagen ardiendo ?
 ¿ En qué frase de tu lenguaje
me convertiré
en premisa de tu invierno ?


( Otra, bastante mayor, la cogió y me dijo: "Esta noche tendré una seria conversación con mi esposo y le haré algunas preguntas...." )

55.
" Te pregunto " (I)
 ¿ Has despertado a tientas tu cuantiosa madrugada sosteniendo mi aliento que tiembla tu ventana, cual errante bohemio, ceñido al vaho de tus sábanas ?
¿ Has torcido la memoria hacia el resfriado otoño que telúrico te deshojó, que sacudió tus ramas ?


56.
" Te pregunto " (II)
¿ Deletreas en alfabetos inexactos una tregua sobre nuestra cama ?
¿ Certezas de sábanas sin tarifa ? ¿ Ventanas clausurando la ventisca ?
¿ Presientes mi alcohólica nostalgia adherida al último brindis en nuestras desnudas vendimias ?
¿ Albergarás en tus tres décadas siquiera un trozo de estación de tu último andén ?
¿ Dispondrás de rieles y vagones cuando mi sonriente equipaje se radique en tus labios ?

57.
" Te pregunto " (III)
¿ Has podado el cabello transgresor de los árboles ? ¿ Ese tras el cual solíamos ceñirnos presos y urgentes ?
¿ Has vuelto a urdir recovecos en ese parque que profanamos saltando las murallas ? ¿ En esa pendiente cuyo útero latió apenas lo sembramos ?
¿ Has bosquejado la sinuosidad de nuestra periférica ruta lamiendo con estrépito la furia de los pasos ? ¿ El manantial de nuestros eslabones sudando precipicios cimas peldaños ?
¿Has violado los goznes de ese cielo inconcluso apedreando a sus marchitas estrellas ? ¿ Has cruzado el umbral de la puerta entreabierta del hogar del burdel de la iglesia ?

58.
" Te pregunto " (IV)
¿ Ha rozado la yema de tus dedos la insondable burbuja que nos cobijó tenues y torrenciales ?
¿ El revolucionario pupitre que nos educó sumisos e incorregibles ?
¿ Ha abrigado tu lengua ardiente el furioso declinar de los termómetros que confundió nuestros pellejos ?
 ¿ El cadencioso trepidar de las hojas que embriagó nuestros sentidos ?
 ¿ El rebelde llanto del cielo abierto que dibujó charcos espejos sueños ?


( Y ésta es de risa: una estudiante de sicología asumió el reto de leerlas todas, temática por temática. Eso, hasta acabar con los Te pregunto del I al IV.... No pudo más. Me los devolvió sin dejarse alguno, y despidiéndose, me preguntó: "¿Eres capaz de mantener una conversación sin hacer preguntas?" Sorprendido y todo, se me ocurrió decirle: "¿Me lo estás preguntando?" "¿En verdad te interesa saberlo?" "¿Por qué me lo preguntas?".... "¿Por qué...." "¿....?" Hasta que, sin motivo aparente.... se fue. ¿Por qué se habrá ido....?" )


59.
Acaso la memoria
pueda ser más fuerte
que un abanico alterando
la espesura del aire…
 Acaso un racimo de
orgasmos navegue océanos
de añoranza pudriendo
los deshechos del hambre.

( .... )


60.
Ya no me busques.... 
Tan sólo no te salves 
de mi delirio.... 
¡ No escapes ! 
Si me hallaste, 
tan sólo castígame, 
homenajéame, 
traduce mi vocablo.... 

( Sí, un guiño a Benedetti, bastante incomprendido.... )



61.
" Pertenencia "
" Hoy, como tantas veces, 
no trepidaré en dejar que me halles. 
Renegaré de tu ausencia. 
Te transformaré en roquerío intenso y avasallador, 
en albedrío que me alimente y me divierta. 
Descompondré mi rutina a solas 
y me convertiré en ciudadano del mundo, 
habitante sempiterno de tu geografía inquieta. 
Visitaré el bosque de tu olfato. 
Lo incendiaré si me huele. 
Me perderé en él para que me rescates.... "
( .... )


62.
Desabrigo mis lágrimas 
y las expongo al frío, dictador ilustre. 
Convoco cimientos veredas y me radico 
en un sepulcral e incierto silencio. 
Clausuro y abro mis ojos en polvareda y brisa fresca. 
Lloro y me estremezco. 
Luego, y como siempre, te busco y me refugio 
en tu inefable sonrisa....
( .... )

63.
Colisiono con el clímax demente 
que hurté de tu incrédula prisa. 
Me desprendo de mi ruta de mi hemisferio 
que se torna ágil e irreverente 
con la cómplice profundidad de tu sonrisa.... 
( .... )

64.
¿ Por qué confundes 
tus uñas con arado 
y mi pecho con fértil surco ? 
¿ Por qué me rasguñas 
cada vez que te siembro ?

( Ésta dijo pícaramente: "Mmmhhh.... ¡ Qué buena idea me has dado ! )

65.
He robado una postal de tu noche 
y la he puesto junto a mi ventana, 
esperando tropieces 
con mis gritos que te llaman.
 Exiliado en la playa de tus reproches, 
me desnudo, me interno y me hundo en el agua, 
con tu adiós latiendo en el oleaje 
que crece y sacude mi cama. 
Despierto y tu postal también se ha ido. 
Oscurezco la ventana....
( .... )


66.
Recopilo la mensura 
de tu estratégica distancia 
y tiendo un cordel 
hasta el limbo de tus pasos 
para tropezar con tu aliento.... 
( .... )


67.
No me domestiques, recoge mi hojarasca. 
Haz de mi techumbre tu cabeza, 
desmiente tu avaricia entregándote.... 
No me salpiques de indiferencia siniestra, 
si me llevaste a tu bosque 
no me sueltes, no me pierdas.... 
Sólo dale a mi boca 
el tónico de tu hálito imborrable. 
Sólo enuncia mi nombre: 
aun siendo hoja seca cayendo, 
aun siendo hoja en rama inexpugnable....


(Esta vez, me quedé atónito. La chica, después de leer unos 15 o 20 marcadores, dijo: "Me quedo éste. Es el único que no entiendo. Y quiero averiguarlo....")



68.
"Eco en vertiente transparente.... 
¿Por qué es eterno 
el sonido de tu silencio 
y el murmullo de tu estrépito?"
( .... )


69.
" Mujer "
 Tantas veces trepé por tus piernas, 
extraviado en tus senos, 
extasiado en tus nalgas. 
Tantas veces busqué tu fina voz, 
tus uñas largas, tu olor a sangre.
¡ Cuánto tiempo bosquejé mi retrato 

junto a tu pelo largo y tu cintura de arena !
¡ Cuán fundamental en vida !
Quizás a la hora de morir me lleve -no sé dónde- 

tu mirada suave, tu olor entrañable....

( Me van a disculpar, pero debo decirlo: ( Es que situaciones como ésta, eran las que me hacían AMAR mi oficio ): la mujer lo separó y me dijo que iba por cambio. Tardó tanto rato que sólo después de dar varias rondas por la Plaza de Oriente, la ví de vuelta. Venía con su chica de la mano, se disculpó por la mentirilla del cambio y le propuso a ella: "Démosle las gracias a este señor...." Lo hicieron con los ojos vidriosos. Me dieron tanto dinero que llegué a avergonzarme y las ví irse tan cohesionadamente abrazadas que, sin salir aún del trance, se me escaparon las lágrimas.... )

70.
La vesania comparece
tiritan nuestros cuerpos
huyamos del tráfago
volquémosnos desde la cúspide
cicatricemos las heridas
lamiéndonos el miedo....

( Ésto fue muy curioso, casi divertido: para desgracia de mi ego, estoy seguro que se lo llevó más bien por descarte. Muy suelta de cuerpo me dijo: "para él yo soy su gata y para mí, él, mi gatito..." )

71.
Camino tu piel de recovecos ligeros
me aproximo a tu risueño candado
con la sonrisa de mi llave a cuestas
te despojo de cadenas. Alevoso
me hundo en tu pétalo intenso
me revuelco en tu prado
en la frescura de tu huerto....
( .... )

72.
Tan sólo refúgiate en el zócalo de mi noche
coge tu cintura tus labios tus montes
trasládalos a esta bodega hirviente
que no se incendia mientras no me toques
ni vengas libre de todo reproche....
( .... )

73.
Me refugio 
en la severa abstinencia de la periferia
huyendo del ámbito marchito de tu silueta
subyugado a ser distante
como el latido de un corazón agónico
que desfallece y se horada
en degollados despeñaderos
en tristes desiertos adheridos al silencio
sádica evidencia de tu voz desapareciendo
de mi acera y mi pavimento....
Es que has hecho mi suelo adicto a tus pasos.
( .... )

74.
¿ Buscas el polen ? ¿ Buscas el néctar ?
¿ Buscas un surco certero ?
¿ Buscas un arado tierno ?
Deshójame. Desnúdame.
Planea entre mi cielo turbio
Deslízate en mi espacio descubierto....
( .... )


75.
Nutres la fatiga 
de noches anoréxicas y ebrias 
sujetas al precoz equilibrio 
de una mesita tosiendo orgasmos.... 
Fatigadas noches adscritas 
al tenue recodo de una excusa o un eclipse. 
Noches fecundas como el surco hecho a mano....
( .... )


76.
Desprovisto de todo
heredero de nada
tretas argucias disparan
puterías salmos pancartas.
Yermo lejos de tus alas
me trizo mundanal terrestre
endémico ademán de la foresta
intrépido apostador que florece....
( .... )


77.
Míseros residuos
de un nidal agreste
roquerío que desciende
llanto que enceguece.
La tragedia se bifurca
horada un cielo mustio
me llevo tu olor 
acarreo mi hambre.
Para cuando el vuelo emprendas
se orinará mi olfato
congelaré mis hábitos....

( Esa maldita costumbre mía -adquirida en aquellos años- de tomarme las cosas tan a pecho…. Considerando la cantidad de rupturas amorosas que se producen a día de hoy, las 3/4 partes de los habitantes del planeta serían asexuados…. )


78.
Apenas traduje mis goznes
En tus demenciales piernas
Bosquejé un pozo de sangre
Sacudiéndose en mis venas.
 Incierto tropecé en tu carne
Ávido hurgué en tu periplo
Y cual premonición hallé
El reflejo de mi camino.
( .... )


79.
" Espera "
Me quedo en tu retablo
febril paciente te aguardo
empaco argucias vocablos
me nutro de ti para cuando....
.... Pueda soñar acaso
un bulto un andén un colapso
las hojas cayendo despacio
mi estampa de viajero cansado
la espalda mía en tus brazos....

( Aunque contradiga a los puristas, no me morderé la lengua: ha quedado redondita…. Curiosidades aparte, muchas de las que se llevaron este poema, me confidenciaron que esperaban a alguien…. )
(*** Este poema aparece publicado en la entrada anterior: por el título, era como decir el estado en que se encontraba el blog, en espera de esta entrada....)


80.
" Madre "
Nostálgico me sumerjo
en la lluviosa vertiente
del añorado suelo
de la madre ausente.
Presto acudo a encontrarme
con tu llanto y con tus desvelos
con tu semblante y con tu hambre
con tu dolor y con tus destierros.
¡Cuánta madre encuentro
en esta esquiva memoria
en este lápiz por dentro
en tu corajuda historia!
¡Ay madre, si sólo pudiera
abrazarte, beber tus lágrimas
darte un poco de Sol y brisa
tal cual tú ya hiciste
al darme este latir exuberante!

( Evidente la destinataria. ¿No os parece? Menos evidente resulta el espíritu del mensaje: cierto hálito a mea culpa…. )

&&&&   &&&   &&&   &&&&

.... ya no hay más mercancía.

( Mercader de Poesías - Claudio Olivos )

Nota: esta entrada aparecerá publicada el 24 de junio de 2008.... cuando en rigor, debería decir 28 de junio, que es cuando os la enseño....